Migración rosa en Nicaragua

Ha transcurrido un año y cinco meses desde que Alberto Cortez, de 26 años, decidió casarse con otro hombre, el español Rafael Díaz. Para hacerlo dejó su natal Nicaragua y emigró a Plasencia, España, donde espera vivir libremente su orientación sexual.

“Son muchas las personas que se atreven a juzgarnos, condenándonos a vivir en el silencio. Por eso decidí tomar mis maletas e irme. Estoy segura que en Nicaragua jamás iba a poder ser feliz con mi pareja, pues sólo nos regalan ofensas”, asegura Cortez.

Él nació en el occidente de Nicaragua, es comunicador social y afirma abiertamente ser gay. “Yo negaba en mi país ser homosexual por miedo al rechazo; sin embargo, jamás me lo negué a mí mismo”.

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