El desafío de una transexual vestida de novia

Por Dalia Acosta

En la Habana, Cuando pasaron casi cuatro años de haber logrado el sueño de dejar de sentirse mujer para serlo realmente, Wendy Iriepa recorrió las calles de la capital cubana en un automóvil descapotable, vestida con un tradicional traje de novia y retando al mundo con una bandera multicolor, símbolo de la diversidad sexual.

Por el camino la gente me saludaba y me gritaban “valiente”, comentó Iriepa a la prensa sobre su recorrido hacia el Palacio de los Matrimonios del municipio habanero de Diez de Octubre y minutos antes de entrar a la ceremonia de casamiento con Ignacio Estrada, un gay opositor de 31 años que “la hace muy feliz” y, evidentemente, le cambió la vida.

En defensa de ese amor, Iriepa se alejó a comienzos de julio del gubernamental Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) y, por ende, de su directora Mariela Castro y también de la psicóloga Mayra Rodríguez, encargada del proyecto de atención a personas trans de esa institución y a quien durante muchos años consideró como su madre.

A las versiones, que van desde expulsión del Cenesex hasta la solicitud de baja, siguió un cambio radical: de su posición destacada en actividades de la institución, la transexual de 37 años marchó junto al grupo de opositoras Damas de Blanco e invitó a la bloguera disidente Yoani Sánchez y a su esposo, el periodista Reynaldo Escobar, a apadrinar la boda.

El desafío de una transexual vestida de novia

La politización de la unión, realizada sin obstáculos la tarde del sábado 13 de agosto con la asistencia de representantes de la oposición, se potenció con la dedicatoria de la misma al cumpleaños del ex-presidente Fidel Castro como un recordatorio de la represión cometida en Cuba contra la comunidad LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales).

“No sé porque le han dado un sentido político, pues yo e Ignacio no se lo hemos querido dar”, dijo Iriepa. Al mismo tiempo, añadió, el reconocimiento de los errores del pasado por el propio Castro es insuficiente ante la persistencia del acoso policial contra travestis y gays en espacios públicos.

Un nuevo matiz fue aportado por Mariela Castro el viernes 12 cuando, tras desearle felicidad a Iriepa, hizo referencia a la existencia de fondos del gobierno de Estados Unidos para fomentar grupos LGBT dentro de la isla “contrarios a la posición” del Cenesex, como parte de su política de apoyo a la sociedad civil cubana.

“Es una política, es una campaña mediática contra Cuba con mucho dinero detrás y hay personas que se dejan seducir por esas cosas”, dijo Castro en una alusión que fue rechazada de inmediato por Leannes Imbert, directora del Observatorio Cubano de los Derechos LGTB, al que pertenece Estrada.

Sobre el caso específico de Iriepa, la sexóloga aseguró estar muy contenta de que se pudiera casar, “no exactamente con un heterosexual como ella quería, pero parece que encontró el amor de su vida y lo va a celebrar”. Todo el trabajo del Cenesex “ha sido para eso, para el bienestar y la felicidad de nuestra compañera”, añadió.

Iriepa fue una de las primeras personas beneficiadas en la isla con una operación gratuita de reasignación sexual, a fines de 2007, cuando un equipo de especialistas extranjeros comenzó el entrenamiento de personal cubano como resultado de gestiones realizadas por el Cenesex.

Estimadas en unos 15.000 dólares, las intervenciones fueron legalmente aprobadas por una resolución del Ministerio de Salud Pública en 2008, como parte de un programa de atención integral de salud a personas transexuales que, a los efectos del Cenesex, se complementa con una estrategia de integración social mucho más amplia.

Desde entonces, 16 personas han sido operadas y otras 15 esperan la intervención, de un total de 35 transexuales confirmados, indicó a IPS el médico Alberto Roque, coordinador de la Comisión Nacional de Atención Integral a Transexuales de Cuba. Según este también activista gay, tres de las operadas han logrado el cambio de identidad legal y 12 están en proceso.

“Wendy Iriepa ha concluido el proceso de reasignación sexual, según lo estipulado en los protocolos de atención, incluido el cambio en los documentos de identidad. Sin embargo, tiene todo el derecho y cuenta con nuestra disposición a ser atendida por la Comisión cada vez que lo solicite”, aseguró el especialista en medicina interna.

Entre las primeras operadas, Iriepa fue también de las primeras en obtener su identidad legal como mujer, condición que le permitió acceder al matrimonio, visto por la Constitución como la formalización de una unión entre un hombre y una mujer. La boda, sin embargo, no fue la primera de su tipo en Cuba.

Hace unos años, Mavi Susel, la primera transexual reasignada dentro del sistema de salud público en 1988, también se casó ante un notario. Pero, a diferencia de la de Iriepa, su boda transcurrió alejada de los medios de comunicación, de tensiones políticas y de cualquier movimiento de reivindicación de derechos humanos.

Las operaciones de reasignación sexual y el cambio de identidad legal, con la cadena de beneficios que trae para la comunidad trans, aparece entre los logros del Cenesex que, desde hace años, promueve el respeto a la libre orientación sexual e identidad de género, como parte de una propuesta que incluye la unión legal entre personas del mismo sexo.

“Vamos a marcar a partir de este momento una nueva etapa para Cuba. Toda la sociedad civil está luchando para eso”, dijo Estrada a su llegada al Palacio de los Matrimonios. “Mi boda se la dedico a todas las personas que la quieran hacer suya”, fueron, en tanto, las palabras de Iriepa quien afirmó haber “luchado mucho por esto”.

Nota de Prensa del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex)

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