Inescrupuloso Prelado

Inescrupuloso Prelado

En una grotesca entrevista que puede verse a través de Internet, el ex Obispo de Brujas, Roger Vangheluwe, declaró sin el menor remordimiento que había abusado de sus dos sobrinos cuando estos eran unos niños; para aquellos que no conozcan el caso, Roger Vangheluwe dimitió como obispo de esta ciudad belga luego de haber sido acusado, en abril de 2010, de cometer actos de pederastia cuando era sacerdote y al inicio de su episcopado.

Este caso es uno más de tantos que han llenado los titulares de la prensa internacional, al menos en Europa, pues en América Latina el caso ha sido bastante difuminado por los medios y cuanto mucho se les nombra empleando los más variados eufemismos, tratando de minimizar la gravedad del asunto hasta el grado de hacerlos desaparecer. Tal ha sido el esfuerzo, que hace pocos días apareció en un medio electrónico venezolano, una Oda a la solidez moral de la Institución Cristiana y su influencia en nuestra cristiana sociedad venezolana.

La idea en ningún momento es señalar o perseguir a ninguna confesión; todos tienen el derecho de profesar la religión que prefieran, incluso los miembros de la Comunidad LGBTI, tanto es así, que tenemos el fausto ejemplo de Gene Robinson, primer Obispo abiertamente homosexual, perteneciente a la Iglesia Episcopal de Estados Unidos, diócesis de New Hampshire. El problema radica cuando, en un intento desesperado de justificar lo injustificable y de lavarse las manos en un gesto poncio-pilatesco, se pretende señalar a la homosexualidad como la única causa de estas atrocidades.

Es menester, aunque ya un poco trillado por lo repetitivo, el recordar que existe una diferencia abismal entre ser homosexual y ser un pedófilo; a diferencia de lo que el Cardenal Bertone pretende demostrar, lo uno no implica lo otro; es decir, una persona homosexual no es aquella que se sienta atraída por menores de edad, ni siquiera es más propenso a tener relaciones sexuales con niños que sus pares heterosexuales. Una persona homosexual es aquella que se siente atraída por personas del mismo sexo (Que no por todas ellas); afirmar otra cosa sería equivalente a decir que todos los heterosexuales gustan de todas las personas del otro sexo.

En defensa del ex Obispo flamenco, el Arzobispo de Porto Alegre, Dadeus Grings, explica que los casos recientemente ventilados de pedofilia clerical no son culpa de los religiosos involucrados, sino de nuestra cada vez más pervertida sociedad, en la cual, según sus palabras, la pedofilia es norma. Debido a que cada vez son más numerosas las sociedades en donde la homosexualidad ha dejado de ser (tan) perseguida, esta apertura moral amenazaría en convertirse en una patente de corso para que los pedófilos, que no son otra cosa que otra variedad de homosexuales (Según la doctrina Cardenalicia), den rienda suelta a sus deseos carnales.

Dichas declaraciones no pasarían a ser otra nota de prensa, junto a las desatinadas afirmaciones de cierto presidente que afirma que Gadaffi es “un excéntrico amigo de occidente” al que debemos proteger y mimar; sin embargo, el primer manifiesto es una amenaza mediática en potencia; primero porque la Iglesia Católica tiene un gran impacto moral en sus feligreses (Quienes supondrán la buena voluntad y la imparcialidad moral en cada una de sus explicaciones) y segundo porque en lugar de buscar una respuesta y una solución a un grave problema moral, ético y hasta legal; se está buscando a un chivo expiatorio: Antes fue el Pueblo Judío y ahora somos los Gays.

Esas afirmaciones son sumamente graves, se está asociando intencionadamente una orientación sexual innata del individuo, que nada tiene de perjudicial para las otras personas (Menos para los niños) con una actitud criminal y sumamente destructiva, como es la pedofilia. El hecho de que la sociedad empiece a aprender a tolerar la diversidad sexual (Un camino que apenas está comenzando) no significa ni tiene nada que ver, con que a partir de ahora, los crímenes en contra de la integridad física y moral de los más inocentes serán aceptados.

De hecho, las reacciones desfavorables que podemos encontrar alrededor del mundo, pero más fuertemente en Europa, son prueba de ello: Los países que han aprobado, algunos en mayor o menor grado, los derechos de la comunidad LGBTI, son los que condenan más firmemente estos crímenes atroces, cometidos por aquellos sobre los cuales las madres y padres de esas criaturas han depositado su confianza, aquellos que han hecho votos de castidad y en virtud de los cuales, han prometido no ceder a sus deseos sexuales (Del género que sean).

¿Qué ha dicho nuestra cristiana sociedad venezolana al respecto? Venezuela es un país donde los derechos de la comunidad LGBTI están todavía lejos de ser reconocidos, a pesar de que nuestros vecinos han dado pasos agigantados al respecto. Sin embargo, en lugar de condenar el proceder de estos prelados, sus historias son omitidas intencionalmente, en la calle pocas personas sabrán quién es Roger Vangheluwe o por qué el Papa escribió un mensaje particular a la Iglesia de Irlanda; por el contrario, se escriben artículos elogiando su certera Dirección Pastoral y su benéfico influjo sobre nuestro País. ¿Soy el único a quién esto le parece una escandalosa contradicción?

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