Un beso por la victoria

Hace tan solo unos días hablábamos de ellos, de los héroes que pasan por el transcurso de nuestra historia, aquellos que luchan por nuestros derechos, que se levantan ante la prepotencia y el atropello.

En este caso, David y Gregor, dos jóvenes residentes en Madrid que tuvieron la valentía de darse un beso frente a la manifestación de neonazis que recorría las calles de la capital el pasado sábado.

Seguramente David y Gregor no se sentirán identificados con esta descripción. Ambos dan el perfil de gente humilde que sólo hace lo que cree que debe hacer, cumplir con su deber. ¿Pero cuántos de nosotros habríamos hecho esta acción heroica?

Cuántos, sabiendo como está el patio. Que si te manifiestas por reclamar tus derechos te puedes ir sin un ojo a tu casa, mientras los violentos campan a sus anchas dando palizas a diestro y siniestro por las calles de nuestro país. Impunes porque el delito de odio es lleva la misma pena que robar una piruleta y si robas una piruleta tienes un billete seguro a la prisión.

Ese beso, que la pareja indica que no fue de amor (son sólo amigos con derecho a roce), fue más de amor de lo que ellos se piensan. Por que amor es pensar en los demás sin importar las consecuencias. El amor conlleva siempre actos de valentía y ambos fueron muy valientes.

¿Y que decir de la actuación policial? David, relataba al diario El Español que aunque en principio no la entendía después pensó que era “más fácil sacar a cinco personas pacíficas de la plaza que a 800 violentas”.

En términos prácticos cualquiera le quita la lógica. Pero es que proteger a los más débiles nunca fue fácil y en eso es en lo que parece que la policía antidisturbios tiene mucho que aprender. Porque para ello están. Dudo que les paguen para hacer su trabajo de la manera más fácil posible si no para defender los derechos y las libertades constitucionales que el sábado fueron pisoteadas encima de sus narices. Las maneras con las que fueron relocados tampoco derochaban cortesía.

Siento rabia e indignación por todo esto, porque Concepción Dancausa, delegada del Gobierno en Madrid diera permiso a una manifestación de violentos cuya única intención es fomentar el racismo y la homofobia. Porque la actuación polical no fuera la correcta y la dotación probablemente tampoco

Pero al mismo tiempo, me siento orgulloso de los davids y de los Gregors, de las Marcelas y la Elisas y de las miles de personas que han luchado por que hoy seamos un poco mejores como sociedad. Ya lo dijo Zapatero una vez, el mérito es nuestro!

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Alf

Administrador de la página web de noticias LGTB Ensentidocontrario.com

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