Animan a “salir del armario” como acción liberadora

La visibilidad de la orientación sexual e identidad de género ayudan a concienciar al entorno y sirven de apoyo a quienes aún viven en el armario.

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales, FELGTB, se suma al Día Internacional de Salir del Armario, una fecha que se celebra en Estados Unidos desde 1988.

Salir del armario es una expresión popular para hacer referencia a la revelación pública y voluntaria de la propia identidad u orientación sexual, un proceso marcado por un fuerte temor al rechazo. Para los colectivos LGTB esa “salida” puede ser facilitada por entornos libres de discriminación y donde existen ya referentes visibles de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales socialmente aceptados.

Para la FELGTB el Día de Salir del Armario debe servir para tomar conciencia sobre la liberación que supone que en todos los entornos, familiar, social, laboral y estudiantil, se realice una revelación de la orientación sexual o identidad de género propias, para acabar con las presunciones equívocas.

Mama, Papa, soy gay

Asimismo para la Federación es importante que todas las personas sean conscientes de que la homosexualidad, la bisexualidad y la transexualidad existen, y por tanto se creen entornos libres de discriminación, para que tanto adolescentes como jóvenes y adultos puedan visibilizarse sin presiones ni estigmas. Para crear dichos entornos en los centros educativos, la FELGTB ha lanzado la campaña Vuelta al Cole a través de la web www.escuelasinarmarios.es

La coordinadora de Educación de la FELGTB, Uge Sangil, ha destacado que “hay numerosos estudios que demuestran que las personas que salen del armario son mucho más felices, porque ven reducido su nivel de estrés, de angustia, de miedo a verse descubiertas. Se trata de un problema de salud pública. Nadie debe ser obligado a vivir en un armario, por mucho que se trate de un armario aparentemente cómodo.”

La presidenta de la FELGTB Boti G. Rodrigo ha recordado que “la prueba de las enormes dificultades que existen para salir del armario la da ese escalofriante 82% de jóvenes que sufren acoso escolar homofóbico sin contarlo ni a su profesorado ni a sus familias. ¿Alguien cree que vivirían ese infierno sin pedir ayuda si no les fuera psicológicamente dificilísimo dar ese paso? No podemos esperar que sean héroes, la solución tenemos que aportársela sus adultos, y muy especialmente sus familias y centros educativos”.

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