Carolina del Norte dice No al matrimonio homosexual

Cada vez que un estado norteamericano somete a votación una enmienda constitucional para prohibir el matrimonio homosexual, la batalla es ganada por los oponentes a la igualdad, en su mayoría ultra conservadores cristianos que ven como un ataque a la religión la ampliación de estos derechos.

Y esto es lo que ha ocurrido en Carolina del Norte, donde los partidarios de seguir en la edad de piedra han ganado la votación con un margen que ronda el 60 por ciento de los votos frente al 40 por ciento de los que aprueban el matrimonio igualitario.

No importa la ideología política de los 30 estados que ya han aprobado enmiendas similares, entre los que se encuentra el bastión demócrata de California. Tampoco importa la opinión pública de los norteamericanos que en su gran mayorías (al rededor del 50 por cien) apoyan la equiparación de derechos a las parejas homosexuales.

Lo importante es sacar a los feligreses de sus iglesias en autobuses para que vayan a votar en masa contra la evolución y el progreso, gastar centenares de millones de dólares en campañas publicitarias que lo único que hacen es infundir el miedo a la ira de Dios para con los que no voten o voten a favor de la igualdad.

Esto es lo que ha pasado en el estado de Carolina del Norte y en los otros 29 estados que ya han dado el paso del retroceso mientras el presidente Barack Obama -en plena pre campaña electoral- se limita a decir que sus ideas sobre el matrimonio homosexual están “evolucionando”.

Mientras tanto, las parejas homosexuales que decidan casarse en los estados que si contemplan el matrimonio homosexual (Massachusetts, Connecticut, Iowa, Maine, New Hampshire, Vermont, Nueva York y Maryland y próximamente quizás de nuevo California) se topan con la injerencia de una ley (la DOMA) que interfiere moralmente en las decisiones de los estados eliminando los derechos federales a aquellas parejas homosexuales que hayan contraído matrimonio. Derechos tales como pensión, viudedad, derechos de inmigración o ayudas sociales.

La batalla por la conquista de derechos se ganará, tarde o temprano, el camino a la igualdad puede ser “largo y culebrero” pero el progreso gana siempre la batalla final.

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Alf

Administrador de la página web de noticias LGTB Ensentidocontrario.com

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