La tumbona de Europa sufre los recortes

Me dice un buen amigo que los recortes, reformas según el gobierno, llevados a cabo en Sanidad y Educación perpetuarán la imagen de España como “La tumbona de Francia y Gran Bretaña”. Y razón no le falta, ninguna. Decía el actual presidente de gobierno allá por el mes de Noviembre “Meteré la tijera a todo en los Presupuestos, menos a pensiones, sanidad y educación”. El pasado 12 de abril indicaba el actual presidente de gobierno en relación a los presupuestos del Estado que “No es un recorte sino un ahorro de 10.000 millones de euros en Educación y Sanidad”. El tijeretazo en educación supera el 21.9 %. Ustedes mismos.

Lo peor de todo esto es que todas estas políticas acaban por ser bien vistas en esta sociedad donde el miedo está inoculándose poco a poco y donde los salarios mileuristas que antes eran criticados por unos y por otros, acaban ahora convirtiéndose en la gran utopía. La miedocracia que llaman algunos. Este miedo a la crisis hace que los recortes en sanidad, educación, investigación y desarrollo o cultura acaben siendo entendidos por la ciudadanía como lógicos debido a la situación de crisis.

En sanidad los recortes suponen la propuesta de Rajoy de la introducción del copago farmacéutico. En el caso de los jubilados, estos pagarán un 10 % del precio del fármaco, siendo el máximo 8 euros, lo que son según un responsable del Partido Popular sólo 4 cafés al mes. Así que réstenle a los 560 euros de algunas pensiones 8 euros, a los que hemos de sumar la subida de la luz, el agua… En Sanidad se suspenden también los tratamientos de fertilidad o los cambios de sexo. A lo que añadamos lo realizado en algunas comunidades con el pago de camas y otras delicias por el estilo. Los que trabajen en sanidad saben más de esto que yo. Así que voy a lo mío, educación.

En el caso de educación los recortes comenzarán con el incremento de la ratio (número de alumnos por clase). Una de las grandes demandas del profesorado para mejorar los resultados educativos ha sido siempre la de la reducción del número de alumnos por aula. Decía un iluminado que en Japón hay 40 alumnos por clase y son los mejores en Matemáticas. El contexto socio-cultural español y el japonés son el mismo. Por supuesto. Con dos cojones. Y así nos va. Siguen sin escuchar a uno de los actores principales del sistema educativo, los profesores. Y no digo nada del alumnado, “esos ni se le ve ni se les oye”.

A ello añadimos la subida de las tasas universitarias y la reducción de becas que hará que muchos de se queden en el camino y sólo aquellos con un potencial económico elevado o con un expediente académico bueno puedan acceder a la Universidad. A lo dicho unir el despido de cientos de interinos que llevan años pululando de un pueblo a otro y que ahora se les manda a la cola del INEM, ¡generando empleo! Este recorte supondrá el que el profesorado acabe impartiendo materias de las que no son especialistas. Las consecuencias la padecerán los alumnos. ¿Y qué decir de aquellos que acaban de terminar sus carreras universitarias y pretenden acceder a la función educativa?

Lo más triste de todo es que estos recortes son bien recibidos por parte de la ciudadanía española. Recortes totalmente populistas y cortoplacistas. El objetivo es reducir el déficit del estado español. Educación es uno de los grandes problemas que tiene nuestro país. ¿Cómo es posible que ante los actuales resultados educativos, la elevada tasa de abandono escolar o las lecturas del informe PISA… la respuesta del gobierno sea bajar el presupuesto?

La solución debería pasar por un incremento notable de la partida presupuestaria en educación para poder crear un nuevo tejido productivo y para permitir que nuestro país deje de depender única y exclusivamente del sector terciario. Las diferentes leyes educativas que unos y otros han impuesto en nuestro país sólo han servido para demostrar la ineptitud de los que hacen estas leyes, además de ver como se encuentran muy alejados de la realidad de las aulas.

Sin embargo, la respuesta es la contraria, reducir el presupuesto, mientras la ciudadanía mira para otro lado porque los profesores tienen muchas vacaciones y cobran mucho. Pena de esta ciudadanía que no se da cuenta que los grandes perjudicados de estos recortes no serán los profesores y sí sus hijos que se verán abocados a una atención menos individualizada. Al tiempo que entretienen a la ciudadanía con la expropiación de la filial de Repsol en la que los que recibían grandes dividendos eran los de siempre, mientras que los que pagarán las consecuencias serán los de siempre, con nuevas tasas o subida del precio de la gasolina. Al tiempo. O con los problemas de salud de la casa real. Populismo barato.

Todo ello mientras tiene lugar el lento naufragio educativo. Acabo con una reflexión que hacía el escritor Lorenzo Silva y que creo puedo aplicar a nuestra juventud y a los experimentos educativos que se han realizado sobre la misma. Dice así “…esta juventud cuya energía, en lugar de motor de progreso y construcción de un futuro, queda transformada en potencial de destrucción…mientras los que deciden, con alta recompensa, se absuelvan con tanta soltura”. Lo dicho por mi amigo, la tumbona de Europa.

Jesús Martín Ostios

Profesor de Educación Secundaria y Coordinador de la Revista Utopía

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