Manifestación contra la homofobia religiosa en Chile

El obispo Hédito Espinoza; quien asoció a la diversidad sexual con el incesto, la pedofilia, la zoofilia y Satán; y considerando la reacción de una parte de la clase política que ha rechazado esos dichos del Te Deum, el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual Chile (Movilh) señala los siguientes puntos:

1.- Que repudiamos con toda nuestra fuerza que el legislador Estay use y abuse de su homofobia para dañar la dignidad de las personas y para obtener figuración pública, toda vez que no existe a nuestro juicio otro ánimo en su actuar.

2.- Con anterioridad Estay había calificado a los gays de “maricones, sodomitas y contrarios al orden natural”, lo que le valió nuestro repudio, así como una denuncia en su contra que estampamos el pasado 7 de junio en la Comisión de Ética de la Cámara de Diputados.

Así, el 23 de junio la Comisión de Ética validó los dichos de Estay considerando que no eran discriminatorios, lo que se constituyó en la señal más nefasta del Poder Legislativo contra los derechos humanos y la dignidad de toda la diversidad sexual.

3.-En ese sentido, valoramos profundamente que hoy diversos representantes de la clase política se pronuncien contra los dichos del obispo Espinoza.

Sin embargo, con la misma fuerza demandamos a la clase política coherencia con sus rechazos a las declaraciones homofóbicas y transfóbicas, por cuanto ello no se ha apreciado.

De hecho, pocos fueron los que se pronunciaron contra Estay y la decisión de la Comisión de Ética, pero hoy son muchos más que los que rechazan los dichos de Espinoza.

4.- La homofobia y la transfobia se deben repudiar provengan de donde provengan, al margen de cualquier compromiso y/o lealtad con determinados actores sociales, políticos o culturales; pues sólo ello es una muestra clara de que se actúa por principios.

5.- En otras palabras, los miembros del Parlamento, del Congreso o de cualquier otro Poder del Estado, tienen el deber de enfrentar la discriminación incluso cuando los responsables de ella sean parte de sus propias instituciones o peor aún, que sean una institución misma, como ocurrió con la Comisión de Ética de la Cámara de Diputados.

6.- Instamos en ese sentido a la clase política a comprender que la lucha contra la discriminación debe ser transversal, a toda prueba. Si la clase política es incapaz de analizar críticamente sus propias inconsistencias sobre este punto, bien se puede sospechar que las defensas corporativistas se imponen a cualquier otra consideración, como ocurrió con la Comisión de Ética y con el escaso rechazo político a su decisión en junio pasado.

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